Ficha instantánea
Al entrar la llamada aparece cliente, dirección, historial y notas para no repetir preguntas innecesarias.
Zestia OS ordena las llamadas entrantes, identifica clientes, recupera llamadas perdidas y activa a Lucía IA cuando el equipo no puede contestar. Menos ruido, más pedidos atendidos.
La centralita deja de ser solo un teléfono. Se convierte en un panel de trabajo para no perder contexto.
Al entrar la llamada aparece cliente, dirección, historial y notas para no repetir preguntas innecesarias.
Distingue pedido, consulta, incidencia o llamada recurrente para actuar con criterio.
Las llamadas no atendidas quedan registradas para devolverlas o pasarlas a Lucía de forma organizada.
Cuando no hay nadie libre, Lucía toma el pedido y confirma los datos antes de enviarlo.
Lucía puede atender a clientes en cualquier idioma y mantener la estructura del pedido en castellano para cocina.
Si hay una excepción, se pasa a una persona con conversación, pedido y motivo resumidos.
En hora punta, contestar cada llamada a mano suele romper el ritmo del local. Zestia absorbe parte de esa carga y mantiene un flujo ordenado para que el equipo no improvise.
La llamada entra por local, horario, idioma o tipo de cliente.
Persona o Lucía atienden con contexto y reglas de negocio.
El resultado queda como ticket estructurado, no como una nota mental.
Llamadas perdidas, excepciones e incidencias se revisan desde el panel.
Cuando un cliente dice “llamé y nadie me cogió”, necesitas datos. Zestia deja trazabilidad de entrada, tiempo, estado, resultado y siguiente acción.
Medimos la telefonía por su efecto en la operación: llamadas atendidas, pedidos recogidos, errores reducidos y tiempo de recepción liberado.
Cuéntanos cómo recibes pedidos hoy: llamadas, WhatsApp, web, delivery externo o papel. Te proponemos una implantación con Lucía, centralita, cocina y reparto conectados.